Mostrando las entradas con la etiqueta empresas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta empresas. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de julio de 2013

Ser o no ser tendencia en Twitter, la pregunta es estratégica


Si bien los beneficios de colocarse como una tendencia en la red de microblogging son variados, no debería ser la vara para medir el éxito de tu estrategia.
******************************
El dilema shakesperiano sobre el ser o no ser se ha actualizado, y hoy la pregunta de las marcas es: ser o no ser tendencia en Twitter para alcanzar sus objetivos.
Y es que las marcas, en su mayoría, apuestan por convertirse en un tema popular a todo costa, pues consideran que a mayor exposición en la red, mejor será la cosecha de sus números. Pero en realidad no es así de sencillo.
Los expertos consultados por AltoNivel.com.mx coinciden en la relevancia que brinda ocupar un espacio en la lista de Trending Topics (TT) de Twitter, pero también concuerdan en que alcanzar esa meta es un gran reto ante la naturaleza de la plataforma y el poder de los usuarios porque son ellos quienes deciden cuáles son los temas destacados, pero, nada es imposible.
Además, señalan que para ser una referencia destacada entre los millones de conversaciones que se producen en esta red social no basta la mera intención, sino que se requiere de un esfuerzo constante y desde los cimientos de la estrategia para aspirar a dicha meta.
Si bien existe otra manera de ocupar un espacio en la lista de TT: la Tendencia Pagada o Promoted Trend, no basta solo con abrir el bolsillo, toda estrategia requiere de los mismos elementos que los servicios gratuitos para ser exitosa.
En este sentido, Gabriel Richaud, director general de IAB México; David Rayo, manager director de IMS Social; y Andrea Pallares, fundadora de SmartUp Consulting PYMES Marketing & Social Media, comparten las siguientes recomendaciones si deseas convertirte en tendencia:

1) ¿Realmente necesitas ser tendencia?

La primera recomendación de Andrea Pallares en este sentido es no “clavarse” en el hecho de ser tendencia, pues si bien es una excelente fuente de tráfico, eso no quiere decir que sea la única forma de obtener resultados en Twitter.
“Una empresa pequeña y local no necesita de una tendencia para obtener grandes resultados, los cuales puede conseguir si realiza una estrategia integral –que conjunte sus objetivos comunicativos y empresariales– de manera efectiva y constante”, apunta.
En este sentido, Gabriel Richaud coincide en que la tenencia no es la meta. Es cierto que estar entre las TT de Twitter indica que un número elevado de personas considera importante o atractivo lo que estás conversando –reconocimiento de marca–, pero su importancia radica principalmente en la calidad y la cantidad de las conversaciones que estás generando.

2) Sí, quiero ser Trending Topic

En caso de que respondieras afirmativamente la interrogante anterior, y consideres que el ser tendencia es una opción viable para tu negocio, éstas son las sugerencias de los expertos:
Escucha y define. Oír y entender a tus followers y a los usuarios pueden ayudarte a definir el rol de tu marca en esta red social, pues con ello podrás comprender si te siguen para enterarse de tus novedades o para tener un canal de comunicación directa (soluciones, quejas, etcétera).
“Entender qué están haciendo y para qué lo están haciendo, si no tienes un proyecto de comunicación o marketing difícilmente podrás medir si la plataforma funciona o no”, explica David Rayo.
Además, añade Richaud, entender la forma en cómo se relaciona la plataforma social con los diferentes usuarios es un punto clave para lograr una campaña exitosa, por ello que varias empresas estén utilizando Twitter para escuchar y monitorear lo que la gente está diciendo de sus marcas, aprovechándolo para realizar sondeos en tiempo real de una promoción o monitorear el lanzamiento de un producto, entre otras acciones.
El contenido es la clave. Si bien la principal diferencia entre un tuit ordinario y uno promocionado es el costo –además de la exposición–, lo importante es el contenido, es decir, cómo ofrecer un contenido que atraiga al usuario. Para ello un primer paso es plantearse como objetivo la generación de interacciones y no solo de exposición.
Así, el director de IAB México recomienda tener algo que decir. Lo más importante, ya sea en el uso de las herramientas básicas o las de pago, es que tengas algo relevante que decir al usuario, independientemente de la conversación; así como motivar la interacción, de otro modo no importa que tanta exposición tengas si al final del día no resulta interesante para el usuario.
Difícil, pero no imposible. Que una marca se vuelva TT por sí sola es difícil, más aún si su campaña no es suficiente fuerte o viral, lo que no quiere decir que sea imposible alcanzar un sitio destacado en las tendencias de manera natural (sin productos pagados).
Sin embargo, para lograrlo primero se debe trabajar en la construcción y el fortalecimiento de una comunidad, si esto se logra sin duda el llegar a ser tendencia podría llegar por añadidura.
"Comunidad mata tendencia, es un hecho. Contrario a las grandes compañías (que cuentan con los recursos para pagar una herramienta como la Promoted Trend), para una pequeña marca debería ser más importante generar una comunidad sólida antes que buscar ser una tendencia”, recomienda Palleres.

3) ¿Cómo sacarle mayor provecho a los servicios pagados de Twitter?

Si en tu esfuerzo por convertirte en tendencia planeas recurrir o ya utilizas los servicios pagados de Twitter, los expertos recomiendan que no veas estas herramientas como una opción por separado de tu estrategia de comunicación, recuerda que son un complemento de tus acciones en la plataforma y no actividades aisladas.
En este sentido, sus tips para aprovechar mejor estos servicios son los siguientes:
Todos para uno y uno para todos. Como ya se dijo, que estos productos pagados formen parte de tu estrategia de comunicación; aprovecha otros puntos relevantes como la estrategia de contenidos, la cual debe ser consistente en todos los medios digitales que tenga la marca, es decir, desde el sitio web hasta las conversaciones que generas en las diferentes plataformas.
“Velos (productos promocionados) no como un tema aislado, sino como una oportunidad de generar propuestas de valor para tu marca y tus consumidores”, apunta Richaud.
“Ten claros tus objetivos, así como tus estrategia de contenidos y de engagement. Twitter no tiene que ser un añadido o un rezago en tu plan integral de comunicación, sino que debe formar parte ‘integral’ de lo que estés haciendo”, subraya el director manager de IMS Social.
El tuit promocionado, tú mejor oportunidad. Como sabes, este tuit se caracteriza por ser el primero de la lista de mensajes en una tendencia –el primero de los resultados de búsqueda que aparecen al dar clic en alguna tendencia–, y por esta exposición que sea el que requiere de mayor atención en su realización, pues será el gancho que atrape a los usuarios y los lleva hacia donde tu estrategia de activación lo indique, ya sea a un canal de video o un concurso en Facebook o una landing page, etcétera.
Para saber más sigue nuestro especial de publicidad en Twitter:

¿Qué son los productos pagados de Twitter y cómo funcionan?

Twitter, la mina que las marcas aún no explotan



domingo, 10 de julio de 2011

¿Que no te vean la cara?

El rostro juega un rol importante en la comunicación, pues en él se registran las alegrías, los miedos, los enojos que se convierten en una primera tarjeta de presentación.

Más allá de  mera vanidad o cánones de belleza, hoy el rostro puede ser la llave hacia una mejor comunicación en los equipos de trabajo y las relaciones laborales en general, impactando positivamente en aspectos como el liderazgo, la toma de decisiones y la productividad.
Por ello, la comunicación facial permite a cada individuo conocerse y reconocerse, invitando al autoanálisis, la reflexión y el replanteamiento de las relaciones humanas que han marcado en su rostro, literalmente, su existencia.
Por años la expresión “Te vieron la cara” ha estado cargada con un valor negativo, es relacionada con debilidad, torpeza, ingenuidad, ignorancia…, características impropias en un líder, jefe de área, gerente o director. Sin embargo, hoy la comunicación facial pretende combatir esta frase y demostrar que “verle la cara” al otro puede ser también un puente para generar empatías y una mejor comunicación en cualquier ambiente, incluido, por supuesto, el laboral.
Lejos de lo que pudiera pensarse, trabajar el rostro no es exclusivamente tarea de cosmetólogos, cirujanos plásticos o expertos en belleza, sino que implica una labor más profunda –basada fundamental en los preceptos de Paul Ekman, su Sistema de Codificación Facial de Acciones y su concepción de las microexpresiones, agrupadas en seis generalidades: alegría, tristeza, disgusto, ira, miedo y sorpresa– en la que a través de un análisis de las facciones, las emociones, las líneas de expresión y otros rasgos de la cara del individuo se detectan aspectos de la personalidad –como miedos, fortalezas, debilidades, talentos– o del estado anímico –alegría, tristeza, enojo– para que la persona se entienda a sí misma y a partir de ello sea capaz de entender a los demás.
Los beneficios de esta comunicación no verbal, destaca Renata Roa, consultora en imagen pública, impactan en primera instancia la vida personal del individuo, que, entre otros resultados, logra entenderse a sí mismo, descubrir el origen de actitudes antipáticas o comportamientos incongruentes –entre lo que dice y hace– y aprende a mejorar sus relaciones con su familia, amigos, pareja...
Esto se verá reflejado en su entorno laboral, ya que será capaz de identificar cuando un subordinado no está entendiendo lo que se le pide, expresará más claramente sus órdenes –en ocasiones los errores son producto de una falta de claridad en el mensaje y no del empleado–, reforzará su rol de liderazgo, se empoderará ante su equipo de trabajo –que verá en él a una figura de autoridad, pero cercana y abierta a sus necesidades– y definirá los mejores estímulos para con sus colaboradores –cada persona responde a estímulos diferentes–; mejorando el ambiente de trabajo y la productividad personal y de equipo.
Por otra parte, se dice que el rostro es la bitácora de las expresiones que más suelen marcar a una persona, que en ella se puede observar si un individuo es más propenso a las risas, al enojo, a las dudas, al silencio… y todo ello queda registrado, como en las arrugas, donde dependiendo dónde se localicen y la dirección que presentan se puede inferir si esa persona sonríe más de lo que se enoja, si conserva su capacidad de asombro, si dice más de lo que calla, etcétera.
En la cultura china se dice que de los cero a los 25 años la persona tiene la cara que le heredaron sus padres. De los 25 a los 50, el rostro que cada una ha trabajado y de los 50 en adelante se obtiene la cara que merece.
En este sentido, la experta en comunicación facial señala que hay cuatro factores que forman la cara: los genes, el ambiente, las emociones y las decisiones. Y que si bien no se pueden tener un pleno control en los dos primeros, el individuo si puede actuar sobre los dos últimos puntos para crear un rostro que refleje mejores valores hacia el interior y exterior de la persona, y proyecte una imagen donde sus características personales –sin caer en la subjetividad de lo bueno o lo malo– sean congruentes con su personalidad y no se conviertan en un obstáculo comunicativo.
“Analizar las facciones de una persona otorga los antecedentes para comprenderla, pero es la cara en movimiento la que mayor información proporciona”, destaca Renata Roa.
Sin embargo, la comunicación facial, como muchos otros conocimientos, tienen un difícil panorama ante sí –ya sea como capacitación o incentivo no monetario–, en gran parte por la renuencia de las empresas o ejecutivos hacia el conocimiento que no garantice un retorno de inversión o resulte inmedible el impacto positivo en los números de la compañía.
Por ello, el reto es convencer a las empresas de que a pesar de no ser resultados que puedan medirse de una forma clara y directa, la comunicación facial –como casi todo conocimiento comunicativo o herramienta que pretenda mejorar las comunicaciones humanas– ofrece grandes beneficios tanto a los empleados como a las firmas y que en el mejoramiento de los primeros estará el impacto positivo de las segundas. Si bien la tarea no comienza de ceros, pues algunas empresas y las mismas personas se han dado cuenta de esto, si falta un trecho por recorrer.
En fin, la necesidad de este tipo de conocimientos se hace evidente al pararse frente a un espejo y observarse detenida y profundamente, y después compararse con una imagen (fotografía) de unos años atrás, para darse cuenta de cómo el rostro ha registrado el paso del tiempo en arrugas felices o tristes, ojeras, facciones sólidas o decaídas, cejas que no han perdido su capacidad de asombro o dudosas, ojos más abiertos o analíticos… Si algo es seguro, es que el cuerpo no miente. *